Cómo cobrar por Bizum en tu tienda online
Vendes por Instagram y cobras por Bizum a mano. Aquí tienes cómo hacerlo bien: límites, cómo confirmar el pago y qué hacer si el cliente no paga.
La escena la conoces: alguien comenta «info» en una foto, le contestas por privado, le mandas el precio, negociáis el color, le pasas tu número de teléfono y esperas. A veces llega el Bizum en dos minutos. A veces no llega nunca y tú ya habías apartado el pedido. Y cuando llegan cuatro a la vez, acabas repasando el móvil para ver quién ha pagado y quién no.
Cobrar por Bizum no es el problema. El problema es cobrar por Bizum a mano. Vamos por partes, con las dudas que salen de verdad.
¿Se puede cobrar por Bizum si vendo por Instagram?Sí, y hay dos maneras distintas que se confunden todo el rato:
- Bizum de persona a persona: el cliente te envía el dinero a tu número de móvil, como cuando se paga una cena. Es lo que hace hoy casi todo el mundo que vende por redes. No cuesta nada, es inmediato y el dinero cae directo en tu cuenta.
- Bizum en comercios: se contrata con tu banco y aparece como forma de pago dentro de una web, junto a la tarjeta. El cliente elige Bizum, mete su móvil, confirma en su app y listo. Aquí sí suele haber una comisión por operación, la que te ponga tu banco.
Para un negocio pequeño que hace veinte pedidos al mes, la primera vía es perfectamente válida. Lo que no puede seguir siendo manual es todo lo de alrededor: el precio, el pedido, la dirección y el aviso de «ya te he pagado».
¿Es legal cobrar por Bizum en un negocio?Un Bizum es una transferencia inmediata entre cuentas. No es dinero invisible ni un atajo fiscal. Si vendes, tienes que declarar esa venta y emitir tu factura o ticket exactamente igual que si te hubieran pagado con tarjeta o en efectivo. El medio de pago no cambia nada de tus obligaciones.
Dos cosas prácticas que ahorran disgustos:
- Separa cuentas. Si puedes, usa una cuenta solo para el negocio. Cuando en el mismo extracto se mezclan los pedidos con la cena del sábado y el Bizum a tu hermana, la contabilidad se vuelve un rompecabezas.
- Que el concepto diga algo. Pide siempre que pongan el número de pedido o el nombre del producto. «Pedido 42» te ahorra media hora de detective cuando cuadras el mes.
Y ojo con un detalle: el Bizum entre particulares está pensado para eso, para particulares. Si tu volumen crece, tu banco te va a hablar antes o después de una cuenta de negocio o del Bizum de comercios. Mejor llegar tú antes que él.
¿Qué límites tiene Bizum al día?Los importes los fija cada banco, así que confirma los tuyos en tu app, pero el marco habitual es este:
- Un mínimo por operación de medio euro y un máximo que suele estar en 1.000 €.
- Un tope diario que en muchos bancos ronda los 2.000 €.
- Un número máximo de operaciones al mes, y aquí es donde saltan los negocios que venden bien.
Traducido a tu día a día: si haces bizcochos de 25 €, no vas a tener ningún problema. Si eres tapicera y te encargan un sofá de 1.400 €, ese pago no entra en un Bizum: ahí toca transferencia, tarjeta o partirlo en señal y resto. Y si un sábado de campaña te entran treinta pedidos pequeños, revisa el límite mensual de operaciones antes de que te lo revise el banco a media venta.
Regla sencilla: Bizum para el ticket del día a día, transferencia o tarjeta para lo grande. Tener las dos opciones abiertas evita perder justo la venta que más margen te deja.
¿Cómo confirmo que me han pagado de verdad?Este es el punto que más caro sale. La captura de pantalla no es un justificante. Se edita en treinta segundos, se manda la de otro pedido, o se manda la de un envío «programado» que aún no ha salido. Y tú, con la caja hecha y el paquete en Correos.
Cómo lo hago yo, y funciona:
- Vale el movimiento en tu cuenta, nada más. Si no lo ves en tu banco, no está pagado. Sin excepciones, ni con clientes de siempre.
- Un pedido, un importe exacto. Si el total es 27,50 €, que llegue 27,50 €. Los importes redondeados «que ya te ajusto luego» son el origen del 90% de los líos.
- Confirma tú, por escrito. Un mensaje corto: «Recibido el pago del pedido 42, sale mañana». Cierra la conversación y te sirve de registro.
- Anota en el momento. Fecha, importe, nombre, pedido. En una hoja de cálculo si hace falta, pero anótalo. La memoria dura hasta el tercer pedido del día.
Con Bizum no hay devoluciones ni disputas como en una tarjeta: el dinero sale de una cuenta y entra en otra. Eso es bueno para ti, porque nadie te va a retirar un cobro un mes después. Pero significa que todo se decide antes de enviar.
Lo que evita el 99% de los problemas:
- Se cobra antes de producir o enviar. Nada de «te lo hago y ya me lo pagas cuando lo recibas».
- Pon una caducidad a la reserva. «Te lo guardo 24 horas». Sin plazo, tú tienes el género apartado y el cliente tiene todo el tiempo del mundo.
- Encargos personalizados, con señal. Si es a medida y no lo puedes revender, cobra un 30-50% al confirmar. Y dilo antes, no cuando ya está a medias.
- Deja de perseguir. Un recordatorio y punto. Si no paga, se libera la reserva. Perseguir cobros te come las tardes y no convierte.
Fíjate en que ninguna de estas respuestas tiene que ver con Bizum. Tienen que ver con contestar cien veces el mismo precio, con no saber si el pedido está pagado, con negociar por privado a las once de la noche y con perder a quien pregunta un lunes y no obtiene respuesta hasta el jueves.
Quien está en tu perfil buscando cuánto cuesta y cómo pagarte no quiere una conversación. Quiere ver el precio, elegir la talla, pagar y saber cuándo llega. Cada paso que le obligas a dar por mensaje es una puerta para que se vaya.
Lo mínimo para dejar de hacerlo a mano: un sitio con tus productos y precios visibles, el stock claro, los gastos de envío escritos y un botón para pagar. Bizum sigue siendo bienvenido; lo que desaparece es el regateo por privado y el «¿me confirmas que te ha llegado?».
Eso es exactamente lo que hacemos en Tavoom: montas la tienda en dos pasos y cobras en tu propia cuenta, por Bizum o transferencia, con Stripe o con el TPV de tu banco. Sin comisión por venta: lo que cobras es tuyo. Se prueba 30 días sin poner tarjeta y luego son 5 € al mes. Si esta semana has contestado veinte veces «¿me dices precio?», merece la pena una tarde de prueba.
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